miércoles, 1 de julio de 2009

De Cagüines y otras Yerbas.

Por estos días, escribir es algo peligroso y a su vez, señal de que medio mundo hace, piensa y vive.
Estamos en tiempos de vomitadero colectivo, todos queremos opinar, decir, bullir.
Somos como unas yeguas sueltas desbocadas, mostrando imágenes e ideas o la falta de ellas.

Y no es que nos sobre el tiempo, creo que el ocio es algo muy mal visto por estos días, en especial por ciertos personajes de mentes oscuras que solo creen en la productividad laboral o social a niveles básicos y no del siglo XXI.
Yo si defiendo estos medios, no me avergüenzo de ellos, si no, no tendría ni facebook.
A pesar de mi opinión positiva de estos medios, se que estamos tan interconectados que nunca se sabe que gente va a leer lo que en su momento magmáticamente fluyó.

Una vez me tope con un personaje que se obsesiono con mi escritura algo más erótico-sexual, me persiguió, por los blogs y espacios variados, pero nunca le di importancia.
Hoy me dicen que ese fue un tema escabroso y que no debí de ser tan despreocupada.
Será por eso que existe gente que simplemente se guarda para si mismo todas las ideas en estas redes de incomunicación.

Pero nunca me ha movido el miedo, ni el amedrentamiento de ningún tipo.

Y ¿a quien le importa que es lo que estas pensando y que facebook pregunta a diario? Todos los días hay que tratar de colocar algo más ingenioso, no es malo, un buen ejercicio neuronal.

A veces me pregunto, ¿pero a quien diablos le importa lo que escriba una ciudadana como yo? Cuantos ya se agotaron de leer y siguen haciendo “zapping”.
Pero el que me lean, no es lo que mueve a escribir.

Para escribir muchas veces me baso en arquetipos, en oníricas imágenes que se me quedan pegadas del poder del arte o resacas de viejas dis-putas.
Yo solo se que escribo y que en algunas ocasiones es una maldición, en especial cuando me topo con personajes funestos, obsesivos y malvados a secas.

Por eso ayer me quedo dando vueltas este tema, cuando una antigua compañera se preguntaba en que piensas en Facebook, ¿porque existe tanta gente cagüinera?
Surgieron variadas respuestas, desde que no tenían nada que hacer, hasta la pobreza espiritual del cagüinero.

Me acorde de mi abuelita y de su típico comentario, mijita nadie es monedita de oro.
También me acorde de un viejo compañero que me decía, si es que hablan de ti, es porque estas haciendo, provocando movimiento, o ¿acaso quieres que el mundo se quede quieto?
A veces lo mejor es dejar ser, dejarle ir y uno mismo seguir haciendo, seguir viviendo…
Nadie dijo que era fácil.

http://www.dafne-en-viaje.blogspot.com

1 comentario:

Gabriel dijo...

Genial, me encanta tu prosa, se perciben el café y las tostadas =P
Besos!