jueves, 21 de febrero de 2008

Acuarelas

Acuarelas sobre papel texturado.
Paisajes Sector Parque Ingles 7 Tasas, Molina.
Un bello regalo y un gran recuerdo.
=)

Eclipse


Viajar a través de esta noche de luna llena, de luna clara, eclipsada por una llamada, una sombra, un recuerdo.
Ahí esta la luna mirando, reflejando a los mortales.
Hoy es la estrella principal del espectáculo celeste.
Un eclipse…
Por hoy deja de reflejar, es ella misma, se viste de azul, mi color favorito. Y le circunda aquel anillo el cual solo aparece cuando ya no es luz.
Terminas rojiza, encolerizada, pues aunque te miran, ya no estas.
Luna coqueta, te vuelves espejo de historias que están entre las sombras y la oscuridad.
Vuelve a ser luz, aunque solo reflejo, luna triste, luna ríe!!, esta no es noche para llorar.
La luz en el mar la da el buen plancton, y pronto volverás a brillar.
Mientras vivas apagada, siendo solo reflejo, luna, nunca la protagonista serás.
Por ello me río está noche de luna eclipsada, pues los amantes de corazón destrozado lloran más que tu, por los besos apagados; mientras yo aúllo que canto, por las sombras que vienen y van.
Con tu luz mentirosa y mi oscuridad de verdad, cegare todo, pues mi espada no consuela avecillas que lloran por amores eclipsados.
Hoy soy demasiado feliz.
Así que no lloren, aúllen, con o sin luna, solo por el placer de vivir.
Mi viaje continúa...

PORQUE ESCRIBÍ


Ahora que quizás, en un año de calma,
piense: la poesía me sirvió para esto:
no pude ser feliz, ello me fue negado,
pero escribí.

Escribí: fui la víctima
de la mendicidad y el orgullo mezclados
y ajusticié también a unos pocos lectores;
tendí la mano en puertas que nunca, nunca he visto;
una muchacha cayó, en otro mundo, a mis pies.

Pero escribí: tuve esta rara certeza,
la ilusión de tener el mundo entre las manos
—¡qué ilusión más perfecta! como un cristo barroco
con toda su crueldad innecesaria—
Escribí, mi escritura fue como la maleza
de flores ácimas pero flores en fin,
el pan de cada día de las tierras eriazas:
una caparazón de espinas y raíces

De la vida tomé todas estas palabras
como un niño oropel, guijarros junto al río:
las cosas de una magia, perfectamente inútiles
pero que siempre vuelven a renovar su encanto.

La especie de locura con que vuela un anciano
detrás de las palomas imitándolas
me fue dada en lugar de servir para algo.
Me condené escribiendo a que todos dudarán
de mi existencia real,
(días de mi escritura, solar del extranjero).
Todos los que sirvieron y los que fueron servidos
digo que pasarán porque escribí
y hacerlo significa trabajar con la muerte
codo a codo, robarle unos cuantos secretos.
En su origen el río es una veta de agua
—allí, por un momento, siquiera, en esa altura—
luego, al final, un mar que nadie ve
de los que están braceándose la vida.
Porque escribí fui un odio vergonzante,
pero el mar forma parte de mi escritura misma:
línea de la rompiente en que un verso se espuma
yo puedo reiterar la poesía.

Estuve enfermo, sin lugar a dudas
y no sólo de insomnio,
también de ideas fijas que me hicieron leer
con obscena atención a unos cuantos psicólogos,
pero escribí y el crimen fue menor,
lo pagué verso a verso hasta escribirlo,
porque de la palabra que se ajusta al abismo
surge un poco de oscura inteligencia
y a esa luz muchos monstruos no son ajusticiados.

Porque escribí no estuve en casa del verdugo
ni me dejé llevar por el amor a Dios
ni acepté que los hombres fueran dioses
ni me hice desear como escribiente
ni la pobreza me pareció atroz
ni el poder una cosa deseable
ni me lavé ni me ensucié las manos
ni fueron vírgenes mis mejores amigas
ni tuve como amigo a un fariseo
ni a pesar de la cólera
quise desbaratar a mi enemigo.

Pero escribí y me muero por mi cuenta,
porque escribí porque escribí estoy vivo.

Enrique Lihn

miércoles, 20 de febrero de 2008

Gràfica.

Acuarela sobre papel texturado.

A la Deriva


Te vas y me dejas sola aquí, en este buque flotando casi a la deriva.
Lo muy visual no es lo mío, lo escrito, es la parte que me corresponde y aunque me hayas enseñado algo de tus artes, nunca tendré tu talento.

Me apena que no estés, y ya se que no es por ti mismo, pero, aquí viene el pero mayúsculo, me haces falta hasta para respirar, que es mi escribir.

Dejarse llevar por la inocencia del sentir, sería como dejar que una noche de ron me transformase en niña que teme ser abandonada. Divagando mareada en oleadas de suspiros, inhalando profundo por el miedo a caer.
Me siento sola, aunque se que estas, aunque me dijiste que nunca me dejarías.

Despierto gritando en las noches, por aquellos fantasmas perseguidores de niñas, y con voz muy bajita te llamo, por si me pudieses oír.
Aun castañetean mis dientes por el frío de la noche, buscando refugio o un buen puerto, para este nuestro barco que quedo mar adentro… espero por las tormentas, pero no siempre soy tan fuerte.
Barco fantasma, eso me recuerda a Wagner y el Holandés Errante…
Por mucho que insistan en ahogarme en un mar de dientes afilados, seguiré buscando algo que transforme el agua de mis pulmones en respirable, y con dulce sabor a menta.

Me siento amordazada, atada de manos, demasiadas cosas dentro y ya no se vomitar el alma, nadie sujeta mi cabello y el corazón se me salio por la boca en una bajada de cerro.
Aun lo busco por ahí.
Tal vez está entre mis sabanas verdes o quizás la azules, escudriño para encontrar aquella manchita roja que late, como las luces de un semáforo en “pare”, por las calles de Valparaíso.

Mi Otra Yo


Desperté con un grito ensordecedor… pero no era yo quien gritaba, era ella que yacía boca arriba, con los ojos bien abiertos, mientras seguía durmiendo.
La miro de reojo y con desconfianza, es muy alharaca hasta para gritar.
A veces quisiera que fuese distinta, pero la amo.
Es tan dramática, estrambótica, busquilla, vividora y hasta mal genio a veces.
Yo solo la observo.
Esta vez me posesione del cuerpo y no dejaré que gesticule con sus manos.
Era solo una pesadilla, con sus fantasmas del pasado que se van junto a mi Gasparin, ese que aun ronda por estos sitios luminosos y a veces oscuros de la Web, con su paleta de colores en el morral.

Se siente tan vacío desde que te fuiste, por ello no le dejo gritar hasta que vuelvas, la tengo amordazada. Solo sus manos, a veces, se manifestaran en palabras.

Hoy escribo yo, sin tanto talento, sin tanta pasión.
Dejémosla descansar, mientras poco a poco se va decantando tanta experiencia deliciosa de verdes, azules y lilas.
La dama de los cerezos desea retornar, pero, aun sus fantasmas la persiguen. Yo la cuido y la alimento mientras tanto.
Duerme tranquila, duerme en paz, se viene un año completo en que divagaras como una loca y escribirás, claro que si. Por hoy descansa, pero por favor, sin tanta paz, no sea que termines realmente "descansando en paz".

lunes, 4 de febrero de 2008

Cuarteto



Aunque el uno es insomne,
y el otro un somnolente,
el gato y el grillo se parecen
en que buscan del fogón
la ceniza caliente.

Ron, ron del gato;
del grillo el cri, cri persistente;
límpida noche en enero
temblando en estrellas.
Cruzado de brazos
el gato medita;
y el grillo parece
que está de rodillas.

Penumbras friolentas
enturbian mi estancia.
Roto sedimento de amarga fragancia
vaga en el recuerdo
de vieja ilusión.

Hay algo que vuela
y algo que se esconde.
Y en estos instantes
que el tiempo alargó,
callan dos silencios
y hablan dos rumores:
el gato y el grillo;
las sombras,
y yo.


Francisco González Léon