martes, 22 de julio de 2008

Castillos de Cartón



“Era demasiado amor. Demasiado grande, demasiado complicado, demasiado confuso, y arriesgado, y fecundo, y doloroso. Tanto como yo podía dar, más del que me convenía. Por eso se rompió. No se agotó, no se acabó, no se murió, sólo se rompió, se vino abajo como una torre demasiado alta, como una apuesta demasiado alta, como una esperanza demasiado alta” (Almudena Grandes, Castillos de Cartón).

1 comentario:

Gabriel dijo...

Falló el diseño estructural? =O