miércoles, 4 de febrero de 2009

Yerma



Soy parte de un delirio iconoclasta
alimentada en el dolor con premios de consuelo.
En distancias me desnudas
hundiendo una estaca en mi corazón
con la suavidad de una lengua.

Si dejas en mi tus hijos renunciados,
seré animal de contradicción y desengaño.
En la sucia habitación de mis tristezas,
soy devoradora de renuevos
ávida del sol, como tu boca.

Habrá que escarbar hasta la calavera,
donde llegará la muerte con su asco,
saboreara los despojos del banquete,
sedienta, boca arriba de mi cama,
tomando la carne hasta que duela.

Tus hijos retrocederán lentamente
llegando a mis recónditos lugares,
heredad yerma donde los recibiré.
Un lugar sin tiempo
colmado de animales carroñeros

Construye pronto la mortaja
víctima inocente del amor,
vida y muerte, vienen a mí.
Esta vez seré la miseria
de una silente flor carnívora

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