lunes, 10 de mayo de 2010

En Perfecto Ingles



Al hacerme mamá, acepté un trabajo en que no tengo vacaciones, no me pagan horas extras, tampoco me pagan un sueldo, en que nunca me pensionaré, en que no existen las licencias ni siquiera por estrés, en que al final, nunca sabes si realmente te lo agradecerán, pero nada de eso importa, por que el corazón se hace tan grande en los 9 meses de espera (para las suertudas), que cualquier egoísmo previo, se va al tacho de la basura.
No por ello se nos olvida ser mujeres.
Hoy en día hay mujeres, no solo hombres, que optan por no ser madres, pues su elección es dedicar su vida a apasionarse en su trabajo y vivir, vivir para si mismas.
Ayer hablaba con mi hermana soltera y recordaba como era yo misma antes de ser mamá:
Solo quería ser una gran profesional, viajar, pasarlo bien y no hacerme cargo de nadie.
Ayer pensaba: era una buena opción; también pensaba en si existía el arrepentimiento después de ser mamá y es que, la transformación cuando te haces madre es total.
No todas la sufren, ni todas las mariposas son iguales, no todas las madres tienen las mejores habilidades (parentales como dice mi hermana), pero le ponemos corazón.
Me sonreía para mi misma, mientras mi hermana con su cara iluminada me decía, esta es mi opción y no quiero que mi mamá ni nadie me quiera hacer cambiar de opinión, tener un hijo no me permitiría viajar ni salir en cualquier momento como anoche que estuve hasta las 5 de la mañana.
Nunca supe porque empezó a hablarme del tema, pues yo no soy del grupúsculo que la presiona a ser mamá, es más, creo que ayer más que nunca andaba silenciosa, por otras razones meditativa, pero silenciosa.
No quiero creer que en el fondo se trata de justificar consigo misma, al vernos a mi hijo y yo jugando como cabros chicos, haciéndome cargo de la situación y a veces al enano haciéndose el agrandado, queriendo cuidarme si me ve algo triste. No, no quiero creer eso, me gustaría pensar que ella en su opción es feliz y no es solo síndrome de Peter Pan o demasiado egoísmo como para “hacerse cargo” de otros.
Ayer estaba silenciosa, creo que por ello solo la escuche y obvie decirle que un hijo, no solo es HACERSE CARGO, de alguien, es heredar lo mejor de ti mismo en otro ser humano, es también quizás, otra forma de egoísmo.
Pude irme “en la profunda”, hablando como mi mamá del sacrificio que es ser mamá, pero no, para mi no es sacrificio, es una vocación que nace mientras los esperas.
También pude hablarle del dolor de perder un hijo, que es mejor no arriesgarse al dolor, pero amar también es arriesgarse.
A esas alturas ya no sabía nada, excepto que mientras mi hermana me hablaba de sus planes, yo pensaba en que esa noche arroparía a gordito, que también me acostaría tarde, pero revisando sus cosas para el día siguiente. Que en la mañana le despertaría con un beso y apretón, porque en casa me esperaba una tarjetita que el había cuidado con celo, que juraba que yo no la había visto, y que pondría cara de sorpresa pues estaba escrita en perfecto ingles: “Happy Mother's Day”

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2 comentarios:

Anónimo dijo...

No sólo es heredar lo mejor de uno en otro, es también recibir lo mejor de otro ser, porque serás su idola por siempre, la mejor del mundo y la mujer más importante en esta tierra para él.
Que bello Vivi...el amor de madre no se compara con nada.
Todo mi cariño para una mamita maravillosa.
Ange.

Anónimo dijo...

Hace tantísimo tiempo que no sabía de ti Vivi y ahora leerte me recuerda la maravillosa mujer que eres.
Tu no solo eres madre, eres ejemplo de mujer.
Hace años te quise mucho, hoy aun recuerdo ese cariño.
Espero saber más de ti no solo por lo que escribes.
Dani.