Alexander nunca pierde la calma, jamás
un pelo se le movió en su cabellera de cuervo emplumada.
Lleno de coraje rugen sus ojos
color avellana.
Cada ganglio de su cuerpo se
inflamó, de su frente un sudor frío bajó hasta sus hojas garabateadas.
Los demás guardaron silencio.
Desde el púlpito ya no sonaba su
voz pausada, el discurso acabo abruptamente.
En sus asientos los espectadores se incomodaban, mientras Alexander los filmaba en su memoria y los fulminaba con su mirada de águila asesina
Ahí donde ellos aflojaban su nerviosismo, sus labios no dejan de ulular.
En sus asientos los espectadores se incomodaban, mientras Alexander los filmaba en su memoria y los fulminaba con su mirada de águila asesina
Ahí donde ellos aflojaban su nerviosismo, sus labios no dejan de ulular.
Todos observan al muchacho que interrumpió
al maestro diciendo que todo esto es mentira.
La excitación le besaba los pies y todo su ser escupía
luciérnagas y ovnis, Munch se le asomaba en su rostro desencajado y la sombra
de unos vasos de ron aun rondaba por su cabezahttp://dafne-en-viaje.blogspot.com/

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