miércoles, 28 de noviembre de 2007

Necrocreador

Y te quedaras aquí en esta habitación llena de fantasmas y no serás capaz siquiera de pasarla solo.
La llenaras, llenaras todos los espacios con personas nuevas, mataras a muchos más… dejaras tu espacio lleno de cadáveres.
Pero crearas, serás un necrocreador, sin la pirotecnia enamorada y melancólica, porque a la larga…. Ya te iras acostumbrando.

martes, 27 de noviembre de 2007

Un día Normal Para un Ejecutivo Agrícola

Hoy me llegó un mensaje de mi jefe.
Era una solicitud de anécdotas, pues al parecer hay un proyecto de anecdotario de la empresa, entonces, pensando y pensando, escribí aquella de mi primera visita al campo, cuando era una recién llegada, pollito nuevo.
Fue un día de terreno, justo acá en los San Vicentes de Tagua Tagua, pero yo, era ejecutiva en San Fernando.
Como se necesitaba apoyo, me enviaron de caballería.
Era un día de lluvia, bastante malo, pero aquí como las cosas son contra viento y marea, aperramos no más.
Entonces, estábamos la tormenta, nuestro cliente, el campo indomable y yo.
El asunto es que ese día estaba mojada hasta los interiores.
El cliente al verme llegar me dijo:
Señorita, como salio con esta tormenta!.
Yo le dije, es parte de lo que hacemos caballero, así que no se preocupe.
El me dijo, si vino de tan relejos, voy a mostrarle lo que tengo.
Ejem!… dije yo, con pocas ganas de seguir embarrándome.
El caballero tenia en su campo repollo, justo al frente de su casa, así que me llevó.
Cruzamos la carretera, el terreno quedaba atrás de otro, entramos al predio y este justo deslindaba con una acequia.
Así que ambos nos fuimos por la orilla, un pequeño pasadizo entre un cerco y el agua.
Fue en ese momento, lluvia, mi 5 visita del día, acequia y la “mala pata”… me resbale y para no caer a la acequia (que a esas alturas ya daba lo mismo con lo mojada que estaba), me sujete del cerco…
Uy!!! Dolor!!!,
Era un cerco eléctrico, así que me dio un “toquecito” e igual me caí a la acequia.
Me torcí el pie, me pare de inmediato y toda digna seguí con la visita.
No se si fue la adrenalina o las famosas ganas que una lleva cuando va al campo. No me di ni cuenta, no había dolor.
Al día siguiente amanecí con el pie hinchado, me había esguinzado…

De esa historia salió la canción mí Beme lindo y querido que se canto en mi primera Jornada de Integración.
La Jornada, es una megafiesta donde todos los de la empresa nos vemos, hacemos demasiadas cosas, quedamos exhaustitos y felices.
En esa época aun hacíamos números artísticos… por lo menos, como fui la creadora, autora intelectual y cantante de rancheras, no salí vestida de vaca… otros eran los vacas (UPS!!) .


(Con música de México Lindo y Querido)

Mi Beme lindo y querido
Si yo estoy lejos de ti
Es por que estoy en terreno
Y ya muy tarde volví.
Pues en mi primera salida,
Muy despistada yo fui
Mi Beme lindo y querido,
La dirección yo perdí.

Salgo con gran alegría
Al despuntar la mañana
Termino luego el canje
Pa´ visitar en las granjas

Yo reviso Sinacofi
También les miro sus vacas
A veces me enredo y me caigo
Al cerco eléctrico y las zanjas

Mi Beme lindo y querido
Si yo estoy lejos de ti
Es por qué estaba en terreno
Y la pata me torcí
Tráiganme luego un tractor
Pa' que me saquen de aquí
Mi Beme lindo y querido
Un cliente conseguí.

(El que quiera el CD, deberá esperar a que lo saque la empresa =P)

lunes, 26 de noviembre de 2007

No me importa nada

Luz Casal suena mejor...

Alas Rotas

Se que soy lo suficientemente buena,
para ser solo el reemplazo
Es por ello que hoy fui a mi propio funeral,
y en el lloré por mi partida…

Y quisiese dibujarme en mil colores,
Para que tus ojos me viesen
en cada instante de la memoria,
porque solo ahí persistiré,
no en los besos y caricias del frío de mi ausencia.

Quisiera dibujarme en trazos,
líneas imaginarias que te empapen de mi olor.
Quisiera dibujarme con tus manos,
que recuerdan las esencias, mi esencia
esa que hoy rompiste en mil pedazos…

Quisiese dibujar mis pies cansados
de esta caminata en círculos
de esperas y paciencias…
que no te quieren ver.

Quisiese dibujar mi boca,
esa que sentía los sabores húmedos
inalcanzables de los espacios.
Esa boca que no te besa,
que ya no espera,
que desespera en sus palabras.

Pudiste ser el protagonista de mis letras
hoy te dejo solo mis dibujos
Pero yo no soy artista
solo se que soy lo suficientemente buena
para no jugar aquella dulce tortura

Así que que hoy no te espero.
Me he perdido por ti
y mi piel se viste de soledad.
Tu tampoco me esperes
Yo solo quedaré dibujada

Ya no me voy a molestar…
Me siento bien
Y, descuida...no te quiero provocar.
Tu conmigo no amanecerás,
ni en mis piernas te enredaras.

No entiendo a los hombres.
Por ello es que hoy agonizo para ti
Porque se que soy
Lo suficientemente buena
Para dejarte ir.

sábado, 24 de noviembre de 2007

Tres Rosas Amarillas

Sería un hombre sin duda cuarentón, o incluso cincuentón, calvo, de complexión fuerte, con gafas de montura de acero montadas casi sobre la pun­ta de la nariz. Sería un hombre recatado, modesto, que formularía tan sólo las preguntas más directas y esenciales. Un mandil. Sí, probablemente llevaría un mandil. Puede que se secara las manos con una toalla oscura mientras escuchaba lo que se le decía. Sus ropas despedirían un tufillo de formaldehído, pero perfectamente soportable, y al joven no le importaría en absoluto. El joven era ya casi un adul­to, y no debía sentir miedo ni repulsión ante esas cosas. El hombre de la funeraria le escucharía hasta el final. Era sin duda un hombre comedido y de buen temple, alguien capaz de ahuyentar en lugar de agra­var los miedos de la gente en este tipo de situacio­nes. Mucho tiempo atrás llegó a familiarizarse con la muerte, en todas sus formas y apariencias posi­bles. La muerte, para él, no encerraba ya sorpresas, ni soterrados secretos. Este era el hombre cuyos servicios se requerían aquella mañana.
El maestro de pompas fúnebres coge el jarrón de las rosas. Sólo en una ocasión durante el parla­mento del joven se despierta en él un destello de interés, de que ha oído algo fuera de lo ordinario. Pero cuando el joven menciona el nombre del muer­to, las cejas del maestro se alzan ligeramente. ¿Che­jov, dices? Un momento, en seguida estoy contigo.
¿Entiendes lo que te estoy diciendo?, le dijo Olga al joven. Deja las copas. No te preocupes por ellas. Olvida las copas de cristal y demás, olvida todo eso. Deja la habitación como está. Ahora ya todo está listo. Estamos ya listos. ¿Vas a ir? Pero en aquel momento el joven pensaba en el corcho que seguía en el suelo, muy cerca de la pun­ta de su zapato. Para recogerlo tendría que agacharse sin soltar el jarrón de las rosas. Eso es lo que iba a hacer. Se agachó. Sin mirar hacia abajo. Cogió el corcho, lo encajó en el hueco de la palma y cerró la mano.

(Extracto; Raymond Carver)

viernes, 23 de noviembre de 2007

Mi Libertad

La vez que perdí mi libertad, supe que no me querías, sin embargo por ti descubrí el amor.
Es como en las películas, te veo y todo se nubla a mí alrededor.
Sé que no me quieres... Pero estoy tan enamorada de ti, tan fascinada por ti...
La primera vez que te vi, mi corazón latió fuerte una sola vez y supe que había perdido mi libertad. Mi mente ya no puede pensar lo que quiere, no puedo pasar un día sin recordar tu existencia, no puedo evitar buscarte con la mirada para satisfacer mi apetito de tu presencia.
Sé que no me quieres... por ello hoy rompo las cadenas.

Shhhhhhhh, Yo No Existo.

Si existo es porque me has creado.
Me has querido así
Y así he aparecido.
He venido a ti porque me has llamado.
He tomado la forma que has querido que tenga.
Te digo las cosas que quieres oír.
Pero en realidad ya las habías pensado.
La verdad es que solo soy tu sueño,
Tu eres el creador, el artista,
Y cuando despiertes verás que sólo soy tu

Secreto

Tu Eras Mi Secreto
Mi cajita musical
Mi cajita de Pandora
No, esa soy yo.
Por eso nadaba en tus pupilas
Y en su reflejo
Me quedaba boquiabierta
Contemplándote sin mentir
Diciendo con los ojos
Que hermoso es
Besarte, tocarte
Acariciarte, morderte,
Abrazarte, apretarte
Y te amé
De inmediato
Tú eras mi secreto
Te miraba en secreto
Te amaba en secreto
Pensaba en secreto
Pero no por mucho tiempo…
Te lo dije…
Y se acabo.

Te Sueño

Te imagino, porque no te pude ver
Así que cierro los ojos y me extiendo
Extiendo mis labios y te beso
Suavemente, para no despertarte,
Extiendo mi alma,
Solo para mejorar la calidad de tu sueño.
Extiendo mi amor
Y te cubro para que no tengas frío
Extiendo mis manos y te toco
Solo te imagino,
Porque no te pude ver

jueves, 22 de noviembre de 2007

Amor Express

Encendía un cigarrillo pensando en todo lo que me habían pasado últimamente. Mientras aspiraba profundo, venían a mi mente los acontecimientos que me llevaban hasta ahí, a ese momento, el instante en que no echaría pie atrás.
El humo nublo mi corazoncito en tanto me decía, esta noche no habrá sorpresas, no para mí.
Miraba por entre la bocanada que exhalaba, a todas aquellas gentes que no me importaban, solo estaba asechando a la presa.

****
Esa tarde en el gimnasio, había sudado más que nunca, esperaba algún orgasmo aeróbico a falta de otros más tradicionales, como recompensa al esfuerzo de intentar botar una basura de la que antes disfrutaba.
Eliminaba de mi sistema pensamientos perversos de los últimos meses con el, estas ideas, escurrían calientes, y profusas junto a mi transpiración, extrañamente color azul.
Frente a mi, se paseaban, pavoneaban, tantos cuerpos hermosos, empapados, expectantes… Nada importaba en verdad, estoy fuera, y externamente, no deseo pasar frío.
Tomaba algo de agua, me secaba el sudor con mi toallita, mientras uno a uno se iban a sus casas.
Ya era bastante tarde, solo quedábamos mi presa y yo.
Cerca de la hora del cierre, me acerque a las maquinas donde ya había trabajado bastante. Entonces pedí ayuda para mover uno de esos aparatos algo pesados. Las hormonas se elevaban por el aire y en esa posición tan sugerente y tan cerca uno del otro, era inevitable percatarse de lo que provocaba en el. Pero no hablaba.
Entonces fui yo quien lo dijo- no deseo ir a casa -
El, todo afable, me comento que tenía una reunión con amigos, que verían un partido de fútbol mientras hacían un asado. Mm, asado, era lo único que me llamaba la atención, la carne.
Le quede mirando, mientras me arreglaba el peto que coquetamente dejaba ver un poco más. Entonces “se le ocurrió” y me invito a su reunión.

Llegue bastante tarde, distraída a causa de aquel que me estafaba la atención, ese que me lanzó fuera hacia rato.
De fondo sonaba Depeche Mode, lo había llevado, solo para saber cuando… en the love thieves, ese sería el momento.
Algo nerviosa, por desaprovechar la práctica en estas lides, aparte el resto de cigarrillo, apure un trago de ron y me aplique.
Estaba riendo con sus amigos, me miro de pies a cabeza, deteniéndose en mi escote.
Le pedí que me llevara a casa aduciendo el temor de irme sola. Accedió de inmediato.
De camino, pensé en alguna superficialidad para que hablase. Comente que era una lata que no hubiese bailado nada conmigo, que si se estaba poniendo tímido, entonces nos reímos. - Buena señal, buena señal.
Ya en la puerta tocaba la despedida, no esperaría más. Entonces, le tome y lo zambullí directo hacia mi cuello y escote.
Joven, joven impetuoso, fibroso, expectante. Nada costo seguir besándonos los cuerpos escandalosamente, en esa calle oscura, solo con la luna envidiosa de testigo.
Pasamos a mi refugio, donde urgidos, tal como en ese templo del culto al cuerpo, nos llenamos de sudor en la piel y en nuestros sexos.
Se aceleraba, poco diestro en estos asuntos, a la sazón le detuve y guíe adecuadamente.
La boca, no, mi boca no sería besada. Nos tocamos por completo, sus manos se detuvieron largamente en acariciar, pasando por Venus, siguió bajando diciendo, exquisito, exquisito.
Mordisqueando oreja y cuello, siguió hasta encontrar el clítoris ya húmedo a esas alturas, mientras un ah!, escapaba de las bocas.
No había un te quiero, solo había lo que había, un gran sexo devoto de los santos penes y diabólicas vaginas.
Lo hicimos muchas veces, en todas posiciones y en honor al sudor azul eliminado del sistema aquella tarde, mire por mi ventana hacia el exterior, mientras el muy macho, totalmente suelto y hábil, penetraba por atrás, entrando y saliendo, dejando ver su gran, duro y brillante miembro erecto.
Pasada la orgía, nos mareamos mutuamente en desenfreno, estimulándonos con delirios de inmundicias, envolviendo mi cuerpo frágil, prometiendo suavidad, sorprendente devoción y abandono…
Luego lo eche de mi cama, nos despedimos como nada.
Espero dormir muy bien las pocas horas que me quedan.
Ahora si, estoy fuera, desde mi ventana observando un amor express.